|
Es
la rama de la Criminalística que se ocupa
de la investigación científica y
de los efectos del fuego o de una onda explosiva
sobre bienes muebles o inmuebles.
Incendio. Es un fuego no controlado
de grandes proporciones que puede surgir súbita,
gradual o instantáneamente y puede llegar
a ocasionar lesiones o perdida de vidas humanas,
animales, materiales o deterioro ambiental. Es
una reacción química de combustión
que necesita tres componentes (Triángulo
del Fuego) para su inicio, desarrollándose,
luego, una propagación en cadena:
- Combustible (madera, gasolina, propano, magnesio,
etc.).
- Comburente (normalmente el oxígeno
del aire).
- Fuente de ignición (cigarrillos, instalación
eléctrica, chispas, soplete, electricidad
estática, reacciones exotérmicas,
etc.).
Explosión.
Es la conversión instantánea de
la energía potencial química o mecánica
en energía cinética, con producción
y liberación de gases, flama o en la liberación
de un gas que estaba a presión, así
como mover, cambiar o lanzar los materiales, objetos,
personas, etc. que hay alrededor. La explosión
puede ser difusa, concentrada y mecánica.
Una explosión química también
es una reacción de combustión, pero
que ocurre a una velocidad muy rápida,
con lo que se genera un desprendimiento muy grande
de energía en muy poco tiempo. Normalmente,
se da por generación de gases o vapores
inflamables en recintos cerrados (túneles
de secado, cabinas de pintura, etc.).
Los incendios y explosiones, aunque representan
un porcentaje bajo del conjunto de accidentes
con lesiones generan pérdidas económicas
cuantiosas.
Los materiales utilizados en la construcción,
según su reacción ante el fuego
se clasifican en cinco clases: M0 (no combustibles),
M1, M2, M3 y M4 (inflamabilidad alta).
El comportamiento ante el fuego exigido a los
elementos estructurales se define por su Resistencia
al Fuego (RF) expresada en minutos, que representa
el tiempo mínimo que un elemento estructural
expuesto a la llama podría soportar el
calor sin perder sus características portantes.
Funciones del perito en incendios y explosivos
- Realiza investigaciones de campo de los siniestros
para conocer las causas que lo originaron, se
dictamina en ocasiones en relación a
origen, trayectoria, evolución, efectos.
- Señala las medidas de seguridad que
se observarán para el manejo de materiales
peligrosos.
- Dictaminan los artefactos que puedan ser utilizados
con fines criminales.
Criterios preventivos básicos
Mediante la aplicación de medidas de PREVENCIÓN
que actúan sobre uno o más de los
componentes del triángulo del fuego se
evita el inicio del incendio o explosión.
La actuación sobre el combustible se podrá
hacer por:
- Sustitución o dilución del combustible
para reducir su peligrosidad, siempre que pueda
cumplir la misma función.
- Limpieza de derrames y restos de combustibles,
almacenamiento en lugar aislado y protegido,
utilización de recipientes seguros y
herméticamente cerrados, realización
de trasvases en condiciones de seguridad, empleo
de permisos para trabajos especiales en instalaciones
o equipos que han contenido productos inflamables,
extracción localizada y ventilación
general ante focos generadores de atmósferas
peligrosas, tratamiento o recubrimiento ignífugo
de elementos estructurales o decorativos para
evitar la propagación, señalización
adecuada de recipientes y conducciones, etc.
La actuación sobre el comburente (oxígeno
del aire) a través de la inertización
sólo se puede hacer en casos determinados.
Por ejemplo: la soldadura de un recipiente o conducción
que haya contenido un líquido inflamable,
mediante una inertización con nitrógeno
o un llenado con agua.
La actuación sobre los focos de ignición
se puede conseguir mediante la prohibición
de fumar, el emplazamiento externo de instalaciones
generadoras de calor, la instalación eléctrica
protegida y particularmente en atmósferas
explosivas, el uso de herramientas antichispa,
el control automático de la temperatura
en procesos exotérmicos, etc.
La PROTECCIÓN es el conjunto de acciones
destinadas a complementar la acción preventiva
para limitar la propagación y reducir las
consecuencias en caso de iniciarse el incendio.
La protección estructural se debe prever
en la fase de proyecto y está destinada
a aislar un posible incendio en un sector de incendio
controlado. Dentro de esta protección se
contempla la compartimentación en sectores
de incendio, por ejemplo, las escaleras y vías
de evacuación, los muros y puertas cortafuego,
los cubetos para contener derrames de líquidos
inflamables, etc.
La
detección y alarma consiste en descubrir
lo antes posible la existencia de un incendio
y avisar para iniciar su extinción y la
evacuación del personal en caso necesario.
La detección automática se puede
realizar mediante detectores distribuidos convenientemente
en las dependencias que se han de proteger, en
función del tipo de fuego previsible y
que se conectan a una central de control situada
en un servicio de vigilancia continuada. Mediante
un sistema de alarma, preferiblemente por megafonía,
se dan las señales de actuación
al personal, fundamentalmente, para evacuar el
edificio o centro de trabajo. También se
recomienda la instalación de pulsadores
manuales para ser accionados por la persona que
descubra un incendio. La detección automática
es necesaria en locales o en áreas de especial
peligrosidad o en locales de pública concurrencia.
La evacuación es una forma de protección
para las personas y consiste en desalojar un local
o edificio en que se ha declarado un incendio
u otro tipo de emergencia. Debe estar prevista
en un Plan de Emergencia, divulgado a los trabajadores,
realizándose simulacros de forma periódica.
El objetivo fundamental del Plan de Emergencia
es optimizar los medios de extinción disponibles
y asegurar comportamientos seguros del personal.
Las vías de evacuación y las puertas
de salida deben ser amplias, estar señalizadas
y libres de obstáculos.
La
extinción es el conjunto de operaciones
encaminadas a apagar un incendio mediante la utilización
de unas instalaciones y equipos de extinción,
entre las que se incluyen los extintores portátiles,
las bocas de incendio equipadas, los hidrantes,
los equipos de espuma, etc.
Los extintores de incendios, que estarán
ubicados en lugares accesibles y bien señalizados
deberían poder ser utilizados por cualquier
persona del centro de trabajo que deba actuar
en una primera intervención para apagar
el conato de incendio.
El agua es ideal para la extinción de
sólidos con brasa, el polvo BC (convencional)
es idóneo para líquidos y gases,
y el polvo polivalente (ABC) también lo
es para sólidos. El anhídrido carbónico
es ideal para fuegos de tipo eléctrico.
Un aspecto complementario a la evacuación
y extinción es la señalización
e iluminación normal y de emergencia para
que estas operaciones se puedan hacer en condiciones
adecuadas y en el menor tiempo posible.
|